Hola de nuevo, queridos gamers.
Hace tiempo que no escribo. Aunque soy un jugón empedernido, tengo una vida más allá de las pantallas y los teclados. No es que sea algo negativo, ni mucho menos. Puedo decir que soy feliz y la suerte me ha sonreído muchas veces. Se trata más bien de que, como muchos de vosotros sabéis, las obligaciones de un adulto alejan al jugador de su afición en muchas ocasiones. Al fin y al cabo, lo primero es lo primero. Aunque ambas vidas, la del gamer y la del adulto responsable, se pueden compaginar con un poco de planificación, personalmente me resulta difícil hacerlo si juego un MMO, sobre todo una vez que llegan los hijos. Os explicaré por qué.
Los MMOs no tienen pausa. Son mundos virtuales que tienen su propio horario y normalmente simulan su propio tiempo y calendario. Pase lo que pase en tu vida real, el juego no para. Si una interrupción no esperada te coge en medio de un combate o una zona no segura, tu personaje morirá. Hace años esto era un desastre, ya que las penalizaciones sufridas por morir eran muy duras: básicamente, si morías perdías de una u otro manera mucho de lo que habías logrado a base de horas y horas de juego. Hoy en día casi todos los MMOs son más indulgentes con sus penalizaciones, por aquello de integrar a los jugadores casuales y ampliar el abanico de clientes a los que las compañías aspiran a llegar, con lo que se ha solventado un poco este problema. De todas formas, queda un aspecto que no cambiará nunca y que hace que desconectarte repentinamente o dejar de atender el juego por necesidad mayor en la vida real se convierta en un verdadero problema: tus compañeros de juego. Ellos son personas, que en muchos casos son adultos y tienen responsabilidades, las cuales han sido organizadas en sus vidas reales para poder estar conectados jugando contigo en ese momento. Dado que los MMOs requieren de colaboración, planificación, táctica y habilidad combinada con otros jugadores para conseguir los objetivos que realmente suponen un desafío satisfactorio de superar (Endgame) si los dejas tirados estás fastidiando a personas, que se sienten defraudadas porque todo el plan se viene abajo dado que tú no puedes completar tu sesión de juego con ellos y no se consiguen los objetivos.
El nivel de responsabilidades que tengas en tu vida real hace que este factor humano se haga más o menos decisivo. No es lo mismo recibir una llamada de un conocido y que le digas que no es un buen momento para atenderle, que tu mujer necesite ayuda con tu bebé para cualquier cosa que surja, por mucho que hayas anticipado y preparado todo para poder disfrutar de una sesión de juego. Pero es que el nivel de responsabilidades en el juego también influye; y mucho. No es lo mismo ser un jugador casual, que se conecta de vez en cuando para hacer unas misiones rápidas, que un líder de clan o un líder de raids. El jugador casual que juega solo puede desconectar cuando quiera, ya que como mucho su personaje morirá y no dejará tirado a nadie; pero, por ejemplo: un líder de raids es el organizador y mando de un grupo de como mínimo diez jugadores, que dependen absolutamente de él para conseguir cualquier objetivo que se haya marcado para esa sesión de juego. Es todo un problema para disfrutar totalmente de un MMO y, personalmente, me ha hecho dejar de jugar a RIFT, ya que era uno de los oficiales del clan, además de oficial de raids.
Con esto no quiero decir que todo el mundo tenga que dejar de jugar a su MMO favorito una vez que tiene hijos, aunque sí encuentro imposible no desatender responsabilidades con alguna persona, bien en la vida real, bien dentro del juego si juegas online. En mi caso he optado por jugar a videojuegos offline, RPGs y demás, ya que puedo hacer pausa cuando quiera. También puedo conectarme sin jugar en grupo con nadie o con jugadores de mucha confianza, que sé que no se molestarán si tengo que dejarlos inesperadamente cuando alguna de mis obligaciones como padre me reclama.
A lo mejor, dentro de unos años, a mi hija le gustan los MMOs y juega conmigo, acompañándome a explorar alguno de los mundos virtuales que a mí tanto me gustan. Si eso pasa, entonces tendré otros problemas, como que no se enganche demasiado y desatienda sus responsabilidades en la vida real.
Hasta pronto, queridos gamers.
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